Con Perspectiva 27ago2014 / "Más con menos"

Hace unos días revisábamos con gran interés la entrevista a la arquitecta francesa Anne Lacaton por Anatxu Zabalbeascoa en el diario El País titulada “El fin de la arquitectura debería ser siempre mezclar a la gente”, en la que defiende un trabajo respetuoso con lo que existe para reinventar la ciudad.

Con este proemio, y a propósito de la responsabilidad de formar arquitectos o de la razón de ser de las escuelas de arquitectura, semestralmente se reitera la convicción de que un ciclo de conferencias es una herramienta muy efectiva para tal propósito. En este período iniciamos con Buro V, un despacho de arquitectura formado por el recientemente fallecido Arq. Javier Jiménez Trigos, buen arquitecto, docente y amigo al que recuerdo con gran aprecio, y el Arq. Francisco Luna. Se trató de una amena charla desde su práctica profesional como colectivo que viene a cuento mencionar en lo que toca al “abrirse paso” en un medio laboralmente complicado. “Está muy bien promover la cultura de los concursos, pero no se puede olvidar  -y menos en las escuelas de arquitectura- la cultura del arquitecto emprendedor”, así lo comentamos -“off the record”- en relación al proyecto que promueven desde hace más de varios meses para una renovación del Mercado de la Colonia Escandón, en la Delegación Miguel Hidalgo. ¿Los arquitectos podemos y/o debemos promover proyectos públicos?. La pregunta cabe, y es muy pertinente tomando en cuenta el tamaño de la ciudad y su consecuente problemática, por decir lo menos, amén del aludido tema laboral, de la anhelada ley de proyecto público y de infinidad de asegunes…caso por caso, a saber…

Hace varios años invité a Luis Gordoa a participar en el citado ciclo de conferencias. Luis (fotógrafo de oficio y comunicólogo de formación) es uno de los fotógrafos más solicitados por muy destacados arquitectos de México desde hace varios años, y su trabajo por añadidura le ha entrenado en buena medida en la manera de ver y de vivir la arquitectura. Se disculpó, le noté incómodo con la idea y postergó la invitación argumentando que estaba emigrando “de la película a lo digital”. Comimos hace poco y entre otras cosas me platicó de unos jóvenes arquitectos de Cuernavaca. Insistí, y ahora Luis dio forma con su introducción, sus comentarios y sus fotografías a una maravillosa conferencia que tuvo lugar hace una semana exactamente, a cargo del Arquitecto Alfredo Cano (de T3Arc Taller de Arte y Arquitectura) y de Lilian Rebollo ( de APT Arquitectura Para Todos). Ambos arquitectos se formaron en Puebla pero decidieron trabajar en Cuernavaca, donde vivieron la mayor parte de su infancia y juventud. ¿porqué decidieron quedarse? A pesar de la crisis por la que atravesó Cuernavaca los últimos años, parece que los argumentos en cuanto a forma de vida y de trabajo no son nada despreciables. Saben que sacrifican glamour, escala y presupuesto en sus encargos, y justamente allí se localiza nuestro interés por su también delicado trabajo. En todas las obras que presentaron –no hubieron ni “renders” ni proyectos no construidos- las limitaciones juegan un papel protagónico. También la autocrítica en el caso de Alfredo, que insistía en que cada obra le anima a superarse en la que sigue, acaso por lo que pudo haber hecho o lo que no pudo lograr en la obra anterior. Casas extraordinarias como “La Semilla”, o la “casa Materka” para un concertista , un taller para artistas de Cuernavaca, recubierto de unos paneles de fibra que encontró en cierto tiradero de basura, o el hotel construido con tubos de drenaje en Tepoztlán dan cuenta del hábito de reutilizar y de hacer mucho con poco. En ese punto, invita a la escuela a fomentar la cultura emprendedora, coincidentemente.

Por su parte Lilian Rebollo (que colabora eventualmente en algunos proyectos con Alfredo Cano) presentó el proyecto que le ha dado mayor visibilidad: unas caballerizas en un bosque de la zona más alta de Cuernavaca, con un planteamiento muy afortunado que exalta el húmedo paisaje con techumbres de concreto aparente sobre columnas metálicas, muros recubiertos con la madera de la cimbra utilizada en el colado de dicha techumbre, y muros de piedra del lugar formando “tecorrales” que sirven de gradas del único picadero del conjunto. Un elogio al paisaje desde la mesura y el aprovechamiento correcto de los recursos limitados por la remota localización de la obra…para terminar con un departamento-habitación bellamente representado, que con la misma delicadeza que la obra anterior transformó unos cuartos de servicio desde la reutilización a la que alude Lacaton en la entrevista mencionada al inicio de estas líneas. Sirvan para agradecer encarecidamente…

JVdM

Con Perspectiva 13ago2014 / "Crecimiento comprometido"

A mediados de junio del presente año los directores y coordinadores de las escuelas de arquitectura, artes, comunicación y diseño de la Red de Universidades Anáhuac estuvimos reunidos durante tres días ininterrumpidos (con suficiente anticipación y resignación apartamos las fechas para llevar a cabo esa especie de auto-secuestro en Cuernavaca), iniciando el proceso de actualización del plan de estudios para el 2016… Evidentemente se trató de la primera de muchas sesiones de trabajo para hacer una tarea inagotable: re pensar lo que sucede y lo que debería suceder en las universidades y en sus escuelas (de arquitectura en nuestro caso) para materializarse o aterrizarse en planes de estudio actualizados.

Este párrafo introductorio, eslabona de cierta manera una reflexión sostenida con la actividad mencionada en colaboraciones recientes referentes a la ASINEA o al Colegio de Arquitectos, al Proyecto Público o inclusive a los proyectos de vinculación que hacemos estirando los cursos de verano al máximo: ¿qué harán los arquitectos del –en el- futuro? ¿cuáles deben ser los fundamentos de su perfil profesional? ¿qué vigencia tiene la arquitectura como práctica profesional? ¿a qué o a quienes esperamos los arquitectos para desarrollarnos profesionalmente? ¿cómo abrirse paso laboralmente en la velocidad y en la competencia de nuestros días? El crecimiento desbordante de la profesión compromete altamente a su enseñanza sobre todo, independientemente de los contenidos o de la pedagogía, a saber...

Esta semana inició el semestre agosto-diciembre 2014 con un crecimiento muy significativo para la escuela y para la universidad resultado del numeroso nuevo ingreso. Desde hace tres semestres la Universidad Anáhuac México Sur presenta un crecimiento de dos dígitos, equivalente a un 20% en los últimos tres años. Gracias a una combinación de programas en línea y presenciales de licenciatura, maestrías y doctorados, el campus México Sur ha logrado un máximo histórico desde su fundación en 1981. Y según lo dicho arriba ese crecimiento implica mucho mayor concentración en el tema de la formación del arquitecto y de las nuevas áreas de conocimiento que debemos atender en las escuelas, además del júbilo efímero implícito en la recompensa del crecimiento, por supuesto; reiteradamente sostengo que la primera fortaleza de cualquier escuela –no solo la nuestra- estaría en la “calidad” que -entre miles de definiciones- yo localizo en la atención personalizada (muy desgastado slogan), que a su vez se traduce como la formación especial que cada alumno –caso por caso- pudiera obtener en su paso por la universidad. Un discurso imposible, acaso incongruente hasta cierto número límite de alumnos, ya que el crecimiento desbordante comprometería la calidad académica, por lo menos desde esa perspectiva personalizada de la formación profesional.

 Con ese entusiasmo de inicio de semestre, asistí el pasado lunes por la tarde a la “cátedra prima” de los doctorados de la misma Universidad (buscando mitigar la “procrastinación” derivada de la tesis de grado en mi calidad de alumno, y agradeciendo especialmente la sustanciosa conferencia de la Dra. Pilar Baptista). Despertaron mi mayor interés un par de conceptos indispensables para el futuro de la humanidad extraídos del texto Evngelii Gaudium del Papa Francisco en la ponencia introductoria a cargo del Act. Abraham Cárdenas, Rector de nuestra Universidad: el primero sobre la necesidad de incluir socialmente a los pobres (para el arquitecto un campo muy extenso de desarrollo profesional sin duda: responsabilidad social), y el segundo sobre la importancia imprescindible del dialogo para lograr la paz, una condición esencial de la habitabilidad. En este contexto impregnado de cierto optimismo, ese al que alude Renzo Piano en El País Semanal del pasado domingo como requisito del arquitecto proyectista, y en un mundo híper-conectado por cientos de revistas, blogs, portales de arquitectura y redes sociales, aludo por vía de mientras a un tuitt de Sebastian Gray (@sebastian_gray Arquitecto, profesor, escritor, ciclista | Presidente Colegio de Arquitectos de Chile @colegioarq | Director Fundación Iguales @igualeschile), que comprime “peligrosamente bien” lo que intenté decir arriba: “Ideas para una academia de arquitectura: básicamente enseñar Historia, Dibujo, Física y Economía por cinco años. Lo demás llega solo.”…

Bienvenidos y buen semestre queridos profesores y alumnos de nuestra Escuela de Arquitectura.

JVdM

Con Perspectiva 30jul2014 / "Columna de Verano"

Como quizás recuerde el lector de Con Perspectiva, el tiempo de verano para el que escribe está destinado para redoblar esfuerzos –vía concursos de arquitectura o proyectos especiales en los que combinamos práctica profesional y académica paralelamente- …. concursos para el Museo de Historia de Polonia en Varsovia, para el Museo de Arte en New Taipei City en 2011, el concurso para el Memorial de las Víctimas de la Violencia en 2012, el proyecto del plan maestro para un nuevo Campus de la Universidad de Panamá en el 2013 (presentado exitosa y directamente en Panamá el año pasado), que nos llevó finalmente a dedicar el verano en curso a la elaboración –o mejor quizás- al re pensamiento de un Plan Maestro para la Universidad Anáhuac campus México Sur que actualmente me ocupa junto con una selección de alumnos de la Escuela de Arquitectura; la arquitectura “universitaria”, se nos presenta por segundo año consecutivo como oportunidad de aplicar la reflexión.

Independientemente de los edificios que pueden integrar cualquier plan maestro de un complejo universitario, los programas arquitectónicos responden a planes de estudio de cierta manera y quizás en mayor medida a un panorama incierto en términos de cómo deberán ser los espacios donde se formarán los profesionales del futuro; ¿es un tema de pedagogía? ¿de forma? ¿de mobiliario? ¿de escala? ¿de híper conectividad?. Muchos coincidimos, por ejemplo, que un Starbucks puede ser un lugar ideal para estudiar, o que la oferta de una formación integral (término muy desgastado pero acaso el mayor compromiso de las universidades católicas por lo menos) demanda diversidad de espacios novedosos (think labs o fabs, o “whateveryounameit” rooms), además de los tradicionales espacios deportivos o culturales.

En cualquier caso, la experiencia exige desmenuzar las exigencias temporales –WiFi, proyectores - pantallas y todo aquello que modifica la tendencia de lo construible por lo “en línea”- de las exigencias…atemporales. Lugares de encuentro, atrios o jardines (en una relativa ambición humanizadora, si se quiere).

Exigencias de espacio –esenciales, atemporales y fundamentales-, entre muchas otros quizás, sean la accesibilidad, la sostenibilidad y el medio ambiente.

Estos términos no constituyen etiquetas que atienden a modas o a períodos históricos como modernidad, minimalismo o deconstructivismo. Se trata de una toma de conciencia o de “caída del veinte” –así lo entiendo y lo expreso reiterativamente- más o menos reciente del ser humano (segunda mitad del S.XX). Hablar de accesibilidad es hablar de inclusión y de un derecho fundamental para todas las perosnas –no solo discapacitadas- en tanto habitamos nuestro planeta: poder movernos con libertad en cualquier lugar, hacer uso de cualquier objeto, espacio físico o cualquier servicio, inclusive. Ingresar, transitar, permancer en un lugar con seguridad, con comodidad y con autonomía. Responsablemente se trata de una cualidad inhernete a lo habitable; lo habitable es accesible en principio, aunque no simpre y no para todos, desafortunadamente.

Hace pocos años el arquitecto norteamericano Michael Graves -famoso protagonista del movimiento postmoderno- sufrió una extraña enfermaedad que debilitó su cuerpo quedando en silla de ruedas de un día para otro. A partir de su experiencia se dedicó a diseñar con gran éxito habitaciones de hospitales y mobiliario mucho más adecuados para las personas con movilidad limitada. Su caso ilustra la necesidad de un enfoque mucho más sensible ¡simplemente en la infraestructura para la salud!. Sólo un dolor de espalda o una fractura, aunque sea menor, es suficiente para “experimentar” la necesidad de lo accesible; no hay que estar en silla de ruedas, cualquier mamá (o papá) con su carriola se dará cuenta inmediatamemte de la importancia de la accesibilidad.

En lo personal, adquirí esa conciencia hace varios años cuado conocí al Arq. Antonio Uvalle, quien en plena carrera de arquitectura sufrió un accidente que le dejó sin poder caminar por el resto de su vida. Desde entonces le tenemos presente en todos los proyectos que hacemos y su gran ejemplo de vida nos ha enseñado a entender la accesibilidad mucho más allá del simple cumplimiento de algunas normas elementales. Así, desde nuestra Escuela de Arquitectura promovemos el hábito de proyectar cualquier espacio con “diseño universal” sostenidamente, no solo como un valor agregado de la arquitectura que produciremos sino como una práctica indispensable en la formación integral de nuestros alumnos.

JVdM

Con Perspectiva 16jul2014 / "Construcción desde diversas trincheras…"

La Asociación de Instituciones de la Enseñanza de Arquitectura de la República Mexicana, A.C. (ASINEA) celebró el pasado mes de abril su 50 aniversario con un Congreso Nacional de Arquitectura en la Universidad de Guanajuato, que fue la sede donde se firmara el acta constitutiva original “por las doce escuelas integrantes de la Asociación de Escuelas y Facultades de Arquitectura de la República Mexicana (ASEFARM)”  el 28 de abril de 1964; en esa inercia, el pasado lunes 30 de junio se llevó a cabo la 1ª reunión de trabajo de ASINEA de la Región Metropolitana convocada por Marcos Mazari, Director de la Escuela de Arquitectura de la UNAM que en este nuevo período dirige los trabajos de la Asociación en la Región Metropolitana. La basa de ASINEA es el intercambio; intercambio universitario de ideas y prácticas sobre la enseñanza de la arquitectura. Esto arroja información valiosa sobre los desequilibrios que hay entre diversas escuelas o facultades, sobre los diversos tipos de formación, -los hay-sobre las opciones de titulación, los perfiles de ingreso y de egreso, sobre los avances tecnológicos, la investigación, sobre las asignaturas a distancia y la educación en línea, o sobre las habilidades requeridas para enfrentar la vida profesional de los próximos arquitectos. Titánico pero útil; el intercambio interuniversitario construye una visión amplia de lo que enseñamos en las escuelas y, en consecuencia, sobre lo que será la práctica profesional en el futuro: ¿cuantos arquitectos hay? ¿Cuantos habrá en tal o cual futuro?, ¿habrá trabajo para todos?¿que harán?

Paralelamente, el pasado lunes 7 del presente tuvo lugar el primer desayuno de la vicepresidencia académica (ahora a cargo del Arq. Jorge Alessio Robles Landa) del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, cuya Presidencia fue ocupada recientemente por el Arq. José Luís Cortés Delgado con indiscutibles credenciales académicas y sobrada trayectoria gremial (José Luis Cortés fue director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana y ha ocupado diversos cargos tanto en el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México como en la Unión Internacional de Arquitectos). Este desayuno mensual se trata de una iniciativa vigente desde el 2006, que reúne a directores y coordinadores de escuelas de arquitectura en un evento que va rotando por las distintas universidades de la zona metropolitana. Curiosamente la dinámica y las tareas entre ASINEA y la Vicepresidencia Académica del Colegio se parecen, aunque con una diferencia sustancial: El Colegio es el vínculo y la articulación del arquitecto con su ámbito laboral. En ese sentido una tarea no poco relevante es el acercamiento que el Colegio promueva entre las escuelas de arquitectura y las autoridades de la ciudad: estudios de caso que destilen concursos de arquitectura que a su vez generen una ciudad más democrática (hablando sobre todo en términos del espacio público).

En ese tenor y acto seguido perpendicularmente, el pasado día 8 tuvo lugar una reunión del grupo “Proyecto Público”, convocada por el Arq. Toño Gallardo en la Casa del Arquitecto de Veracruz 24. Allí el mismo Arq. Cortés reiteró su compromiso y apoyo en la promoción de la Ley del Proyecto Público invitando a los participantes a concluir la redacción de un Manifiesto que habrá de presentarse durante el mes de octubre, o “mes del arquitecto”. Fue particularmente valiosa la contribución del arquitecto español Eduardo Pesquera González (de Pesquera Ulargui Arquitectos), quien nos compartió una perspectiva sumamente rica en conocimiento de concursos públicos. “Lo primero es que el convocante esté convencido, antes que otra cosa, son las instituciones quienes deben estar convencidas de la conveniencia de los concursos”.

Finalmente, a manera de última escala, ayer tuve la oportunidad de participar en una mesa redonda (muy nutrida por cierto) denominada “Diseño Social del Espacio Público” convocada por el Arq. Arturo Aispuro (Ex presidente del Colegio de Arquitectos y Ex secretario de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda) en el contexto de una iniciativa denominada “Café con Pikete” (en le Museo José Luís Cuevas en el Centro Histórico) que se transmite en vivo en las redes sociales y que abona desde la charla reflexiva entre diversidad de personajes, a la construcción de la ciudad y del espacio público.

Si bien hasta aquí un recuento breve de un periplo inédito, léase como una contribución –así lo espero- a la construcción de un mundo más habitable desde otras trincheras de la arquitectura en la Ciudad de México.

 JVdM

Con Perspectiva 01jul2014 / "Arquitectura y…¿fútbol?"

Resulta difícil resistirse a escribir algo sobre fútbol (y arquitectura) en estos días posteriores a la “sádica” eliminación de nuestra Selección, como dijo Alberto Lati nítidamente en su columna de ayer. ¿Porqué no?, si todo el mundo opina y sabe igual o más que los que estuvieron en la cancha…así es el fútbol y todos opinamos tratando de entender las (sin)razones de la compleja fenomenología…”y de los misterios de nuestro balompié

Aunque la arquitectura no sea un deporte, sí permite analogías con el fútbol sobre todo -yo diría- en cuanto a competitividad y poderío, pasión sin duda. Hay condición física, músculo, alto rendimiento…técnica, equipo, amor por la camiseta….talento y belleza, inspiración inclusive, aún suponiendo que la metáfora se agotaría rápido en tanto que el fútbol es una industria y la arquitectura no (¡pero si ya hemos sido campeones en otras categorías!); veamos, al igual que en fútbol, en arquitectura todo el mundo opina más o menos “científicamente” y allí se termina desmoronando el intento análogo: cuantos goles, cuantos mundiales, cuantos “quintos partidos”, cuantos años, cuantos minutos, a cuantos centímetros del arco, que nivel en la tabla mundial, cuantos jugadores en el extranjero, y tantos más “cuantos” que “cuales”. Cómo arquitecto puedes acumular premios, reconocimientos o simplemente metros cuadrados construidos, pero, aludiendo a Woody Allén -perdonando el salto mortal al cine- que no comparte la idea de que una película sea mejor o peor que otra por recibir un Oscar, en arquitectura sería difícil hablar de un campeón del mundo, ¿o sí?... bueno pues Japón, que es el país con más Premios Pritzker acumulados (6 en total)…

En ese aventurado sentido, indagar sobre la relación que habría entre el grado de desarrollo arquitectónico de un país (medible peligrosa y comprometedoramente en premios Pritzker…) con su nivel de fútbol no arrojará mucha luz en la comprensión del misterio aunque resulte divertida –digamos interesante- la estadística a continuación: Brasil 5 copas y 2 premios (Oscar Niemeyer y Paulo Mendes da Rocha), Italia 4 copias y 2 premios (Aldo Rossi y Renzo Piano), Alemania 3 copas y 1 premio (Gottfried Bhöm), Argentina 2 copas y sin premio todavía (se lo quedaron a deber a Clorindo Testa en mi opinión), Uruguay 2 copias y sin premio todavía (también lo merecía Eladio Dieste sin duda), España 1 copa y 1 premio (Rafael Moneo), Francia 1 copa y 2 premios (Christian de Portzamparc –con un bellísimo edificio recientemente terminado en Brasil, por cierto- y Jean Nouvel) e Inglaterra con 1 copa y 4 premios (James Stirling, Norman Foster, Zaha Hadid –anglo iraní- y Richard Rogers). Por otra parte, al final de esta estadística estaría China –un país que hoy reconocemos como superpotencia debido quizás a su renacimiento económico- tiene un premio Pritzker únicamente, Wang Shu en 2012, y sólo ha jugado una copa del mundo en 2002 quedando en penúltimo lugar de la competición, para confundirnos más.

Independientemente, en la actual copa del mundo hemos notado alguna tendencia homogeneizadora en cuanto a la competencia futbolística ostensible en los resultados a la fecha. Brasil se salva con Chile (país con arquitectura contemporánea de gran nivel), Argentina se va a tiempos extras con Suiza (hasta hoy con 2 premios Pritzker, el de Herzog y de Meurón y el de Peter Zumthor-) y Argelia (aún sin mayores indicadores) atrae el reflector africano haciendo un partido por demás respetable frente a Alemania, por citar sólo algunos de los partidos que he podido ver. La hegemonía de las superpotencias no tiene por qué ser eterna ni en fútbol ni en arquitectura, los asuntos relevantes se localizarán próximamente en los procesos y en las condiciones de las competencias. Ha sonado mucho, por ejemplo, la idea de incorporar tecnología a los partidos de fútbol, y al igual que en arquitectura, no será más que una herramienta para mejorar el desarrollo del deporte o de la disciplina. Hoy por hoy no hay más que seguir en la introspección y en la exploración de lo “subyacente” de nuestro desempeño en las competencias. Así es el fútbol (y la arquitectura!), game-over y a lo que sigue.

JVdM

Con Perspectiva 18jun2014 / "Disertaciones sobre el Proyecto Público"

Algunos sucesos recientes reavivan la iniciativa que promueve la ley de proyecto público a través de proyectopublico.org , sobre todo en el ámbito de los concursos. Particularmente, el pasado 22 de mayo se llevó a cabo una mesa de debate bajo el título “Arquitectura y concursos” en el Centro Cultural España dentro del marco de la VIII-BIAU, (octava Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo) protagonizada por los arquitectos Víctor Álcérreca, Eduardo Cadaval, Antonio Gallardo y Felipe Leal (por orden alfabético). Aquí un reporte

Allí, bajo la premisa introductoria de Cadaval en tanto a que “los concursos no son un problema de arquitectura ni de arquitectos sino de transparencia y de acceso a las oportunidades laborales que ofrece el estado…de democracia”, el debate –que afortunadamente está disponible en youtube- aportó valiosa y no poca sustancia novedosa a la citada iniciativa que busca –en resumen- construir un ámbito laboral más adecuado para la práctica profesional de la arquitectura. Después de la lectura de su provocativo texto, “alguien te quita el trabajo”, cedió la palabra a Víctor Alcérreca quien inició su participación leyendo algo muy bien escogido sobre la política de Finlandia. Como ya es sabido, destaca el alto grado de avance y conciencia que tienen en aquellas latitudes sobre la arquitectura. “…concursar es seguir educando a los arquitectos, al público y al propio gobierno…” ”…los tomadores de decisiones en Finlandia reciben instrucción en arquitectura por parte del Estado, la arquitectura es uno de los aspectos más relevantes de las actividades cívicas… Los concursos son asunto del público...”

Antípodas de México o no, lo que es un hecho todo el tiempo es que el binomio educación–economía resuelve en buena medida grandes problemas de la humanidad…que además de la filosofía o la teología, si se quiere, encuentra en la arquitectura una oportunidad sin precedentes.

Por su parte el Arq. Antonio Gallardo propuso desde la mayéutica el porqué debe haber concursos…o porque no. Su análisis sobre los problemas relacionados a los muy controvertidos concursos en México introduce una circunstancia adicional y cierta: no somos buenos perdedores de concursos…en las redes sociales hacemos pedazos al ganador…y muchas veces sin conocer las bases o la memoria del concurso: Estela de Luz, La Merced, la Bienal de Venecia, o el recientemente ganado pabellón ferial para la Exposición Internacional de Milán 2015, también seriamente criticado en las redes sociales dan cuenta de que no estamos cerca de tener una cultura de organización de concursos de arquitectura…¿porque se sigue haciendo lo que no se debe hacer?…”lo primero que debe existir es voluntad” (totalmente de acuerdo).

La participación de Felipe Leal en ese contexto compensa los puntos de vista de los otros ponentes. Él expone, desde el conocimiento y la experiencia en las diversas posiciones de gobierno que ha ocupado, un panorama muy extenso sobre los concursos; desde los académicos hasta los privados pasando por los públicos abiertos, los públicos cerrados, los públicos y privados por invitación, los Profesionales de Visión que no se construyen, hasta “los secretos”, aludiendo al ya no tan secreto concurso del nuevo aeropuerto para la Ciudad de México. Independientemente de los concursos fallidos que abordó Felipe Leal con cierto grado de detalle también, la ocasión fue propicia para iniciar nuevos encuentros, por parte de un grupo de arquitectos que buscan, desde la diversidad y la suma de más  participaciones, avanzar en la cultura de los concursos en México.

A partir de una esbozo inicial llamado “Manifiesto sobre la gestión democrática de proyectos arquitectónicos y servicios complementarios para la obra pública” preparado recientemente por el Arq. Arturo Ortiz Struck, y con el apoyo del Colegio de Arquitectos de la ciudad de México, ahora presidido por el Arq. José Luis Cortés, este nuevo impulso promete avances significativos en esa dirección.

Las aportaciones recientes sobre la infraestructura que necesitaría el País para que toda la obra pública se concursara, sobre la calidad de obra que deberían garantizar los concursos, o sobre la anhelada trasparencia en los procesos de calificación, -entre muchas otras, ponen un ánimo y tono propicios para acelerar la redacción de una Ley de Proyecto Público y para construir de la voluntad política necesaria para su implementación.

JVdM

Con Perspectiva 04jun2014 / "Álvaro Siza – Medalla Antonio Attolini 2013"

El 22 de noviembre del año pasado el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira (Premio Pritzker 1992) recibiría la Medalla Antonio Attolini Lack 2013 por la Universidad Anáhuac México Sur en una gala sin precedentes en la Casa Prieto López del Pedregal -ahora “Casa Pedregal”-, obra del Arq. Luis Barragán (premio Pritzker 1983). La visita de Siza a México, organizada por el Arq. José Luis Álvarez Tinajero de NODE, tuvo que ser cancelada pocos días antes del evento por motivos de salud, desafortunadamente. Independientemente de un posible viaje de Siza a México en el futuro cercano -su estado de salud ha mejorado afortunadamente- llevamos a cabo la entrega personal y directamente en Portugal en un evento que si bien fue íntimo en escala –no podía ser de otra forma- tuvo gran dimensión en tanto su trascendencia y su significado; si algo es comprometedor y gratificante para una escuela de arquitectura es reconocer a las personas que con su ejemplo de vida y de obra inspiran a la formación de sus alumnos, de las futuras generaciones…a saber (ver).

El muy corto viaje (de comitiva mínima integrada por un servidor, el Arq. Álvarez Tinajero, profesor de nuestra Escuela, y en representación de los estudiantes la alumna Gemma Rodríguez Merayo que actualmente cursa un intercambio académico en la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid) consistió en una serie de visitas a la obra de Álvaro Siza, incluyendo su taller de arquitectura donde  se hizo la entrega del premio, que culminó en una cena obviamente memorable –llena de croquis y dibujos de Siza- para los que tuvimos la gran oportunidad de estar allí, con él.

En mi privilegiada perspectiva, destacaría –para fundamentar la trascendencia y el significado mencionados arriba- la “atención flotante” que Álvaro Siza prestó al libro de Antonio Attolini que le llevamos acompañado del reconocimiento y de la medalla que el propio Attolini diseñó. Pasando las páginas con mucho(s) detenimiento(s) susurraba continuamente “qué bonito… mmm…qué plantas tan articuladas…qué dibujos…pero cómo no lo conocía…¿entonces el MoMA lo tendrá en su colección? que bien… muy bueno...mmm...mira esto…

El periplo inició en Lisboa –el lunes 19 de mayo-, con el Pabellón de Portugal para la Expo Lisboa 98; un edificio espectacular pero que permanece cerrado. Siza comenta que ha elaborado varias propuestas para reutilizarlo… pero sin éxito. En esa zona ferial de Lisboa destacan el Pabellón del Conocimiento de los Mares, ahora convertido en “Pabellón del Conocimiento - Ciencia Viva” del arquitecto João Luís Carrilho da Graça (extraordinario), la ampliación del acuario por Campos Costa Arquitectos, y la estación ferroviaria de Oriente de Santiago Calatrava, abierta desde 1998 para la Expo, que aunque da cierta impresión de ser un “early Calatrava”, funciona bien y resulta sumamente fotogénica, como toda su obra.

“El Chiado” es un barrio tradicional de Lisboa, parte alta de su centro histórico, que tras un incendio en 1988 fue recuperado de sus ruinas, renovado en sus fachadas vacías y reconstruido durante una década bajo la dirección arquitectónica y urbanística de Siza…un ejemplo infinito de salvaguarda.

Un tren a Oporto –martes- y allí fuimos recibidos por Carlos Castanheira, de Carlos Castanheira Architects (y Castanheria & Bastai Arquitectos), asociado y brazo derecho de Álvaro Siza desde hace algunos años. Con infinita generosidad y sencillez nos mostró (en su taller de arquitectura) los proyectos que desarrolla con Álvaro Siza, mayormente en China, para después ofrecernos una “Ruta Siza” por Oporto: primero el Museu de Serralves con desayuno memorable allí, “en la obra de Siza no eres libre, tu miras a donde él quiere que mires”, la CasaDArquitectura, ya en su natal municipio de Matosinhos al norponiente de Oporto, que contiene el formidable Centro de Documentación Álvaro Siza en lo que fuera la casa de sus padres; el famoso restaurante “Casa de Té Boa Nova” cuya renovación está a punto de concluir (gran privilegio que nos lo mostraran hasta sus entrañas en obra casi terminada); la piscina en la playa de Leça de Palmeira “el no edificio” de los favoritos de Castanheira por fundirse en el paisaje rocoso frente al mar…una exaltación. Un paseo de regreso a Oporto –todo muy cerca en relación a las distancias a las que estamos acostumbrados…- reconociendo obras de Siza y de Soto de Moura, llegamos al edificio de usos mixtos “Boavista”, de siete niveles y cuatro fachadas distintas, para aproximarnos hacia el despacho de Álvaro Siza, deteniéndonos antes por las famosas viviendas sociales  “Bouça” que Siza proyectó con delicadeza y un espíritu de ciudad plural y de espacio público de convivencia. Finalmente llegamos al edificio de oficinas en el que se encuentran los despachos de Siza y Soto de Moura, proyectado por el mismo Siza entre 1993 y 1997, otra maravilla. Allí encontramos a Siza fumando su cigarro Camel y trabajando con un lápiz en la mano.

Gracias a la inmensa hospitalidad de Clara Bastai, todavía el miércoles por la mañana, antes de iniciar el viaje de regreso a México por la tarde, vistamos la Iglesia de Santa María en Marco de Canaveses y la fantástica Escuela de Arquitectura de Oporto en su totalidad…algo así cómo el postre y la grappa con la que sellamos el breve sueño de reconocer a nuestros grandes maestros. Cualquier agradecimiento por la oportunidad y por todas las atenciones recibidas en esta fugaz experiencia siempre será insuficiente, resulta impagable, aún así lo intento a través de estas líneas.

JVdM

Con Perspectiva 21may14 / "De vicios ocultos (segunda parte)"

Calificar al proyecto arquitectónico ejecutivo como "válvula de escape", suele aludir al lugar común de descalificarlo como excusa recurrente para justificar la incompetencia, la falta de capacidad, o simplemente el desconocimiento del proyecto por parte de algunos constructores: "es que el proyecto no especifica, viene con incongruencias". Pasa todo el tiempo para disculpar retrasos, más bien. Hablando desde la experiencia propia en algunas obras públicas de arquitectura, el proyecto ejecutivo se desarrolla, se entrega, después tarda algún tiempo considerable en "darse por recibido", e inmediatamente se concursa su ejecución previa convocatoria, a veces con algunas juntas de aclaraciones, y la constructora equis gana el concurso. Pero ¿cómo?, muchas veces con presupuestos realizados a partir del catálogo de conceptos que los proyectistas integramos, muy -pero muy- resumidamente...En realidad cada caso es muy diferente; la experiencia que adquirimos se antoja tan inútil como explicar los contratos que firmamos para poder realizar nuestro trabajo en el "anexo a" que describe los tiempos, alcances y productos de nuestros servicios profesionales. Las constructoras no siempre inician las obras conociendo el proyecto al detalle...los procesos de adjudicación de obras también tienen sus oscuros asegunes, suele pasar eso de que entregamos cientos de planos y "ni los vieron", solo revisaron algunos conceptos del catálogo y de los planos estructurales, que son los favoritos de las constructoras a pesar de la imprescindible leyenda: "Los planos arquitectónicos mandan sobre los estructurales". Así, cada quien desarrolla su forma de "transitar de los trabajos de gabinete a los de campo" con infinidad de aduanas, variables según el caso de la dependencia...y con todo - casi siempre bajo el yugo de la fecha de entrega- cumplimos, y nuestros proyectos construidos por constructoras equis han quedado razonablemente bien terminados, a saber de los "vicios ocultos". ¿Pues cómo? Evidentemente se trata de una especie de habilidad profesional que acabamos por desarrollar a partir de la inexistencia de normas que protejan nuestros intereses "arquitectónicos" en cuanto a la calidad. El arquitecto debe ser conciliador, más le vale.

Cuando la escala es mayor las empresas supervisoras o coordinadoras de proyectos juegan un papel fundamental en la interlocución del proyecto y la obra, pero ¿qué significa ejecutar o construir un proyecto arquitectónico o urbano?

Habría que ir más allá de la coordinación y contratación ordenada de todos los trabajos, oficios, especialidades y subcontratos que intervienen en el proceso de construcción u obra: albañilerías, carpinterías, herrerías, instalaciones, etc.

Es una pregunta que resulta esencial: una cosa es de qué estará hecho, y otra es cómo se hará, y ambas respuestas deberían estar en el proyecto ejecutivo, aunque el cómo se hace siempre se cuestiona de acuerdo a las facultades del constructor o ejecutante: "qué tal si esto mejor lo hacemos así..." Muchas veces, cuando no es tan relevante para nuestro proyecto preferimos adoptar criterios del constructor...y  qué tal si lo hacemos asado!

Hasta aquí esta parte de la reflexión, seguramente incompleta, que podría aproximarnos hacia más sustancia para una Ley de Proyecto Público sólo en su etapa de proyecto ejecutivo, claro, amén de que las distintas etapas del desarrollo de un proyecto -descritas en los aranceles del Colegio de Arquitectos- deberían  revisarse también en ese sentido: Recuerdo una entrevista al arquitecto neoyorquino Peter Eissenman que al ser cuestionado sobre su proyecto para la Ciudad de la Cultura de Galicia argumentaba que su despacho estaba a cargo del "Proyecto Definitivo", y que su redacción para hacerlo "ejecutivo" estaba a cargo de otro despacho local que conciliaba con las empresas constructoras, muy interesante...  

Las obras están determinadas siempre por las variables tiempo, dinero y calidad, y en mi percepción la mayoría de los arquitectos seguimos colocando “calidad” en el vértice superior del triángulo formado por esas variables, me incluyo. “Solo hay una forma de construir: bien”, decía el Arq. Antonio Attolini Lack, a quien recordamos siempre por la calidad constructiva de su arquitectura; él construyó prácticamente la totalidad de su obra que fue "no pública" mayormente (creo que a excepción del edificio de la AMA), y su afirmación animaría a cuestionarse cómo podríamos aspirar a tal calidad en nuestra obra pública. En principio asumiendo que el término "calidad" no tiene porqué ser un  lujo inalcanzable, sino una obligación compartida por todas las partes involucradas en los procesos de construcción.

JVdM

Con Perspectiva 07may14 / "De vicios ocultos (primera parte)"

Una reflexión –primera de varias por lo extenso del tema seguramente- sobre la calidad de las obras en tanto construcciones motivada en este caso por algunos de los más recientes artículos publicados en el blog proyectopúblico.org, y en el entendido de que no tendría por qué estar dirigida exclusivamente a los arquitectos.

Soy de los convencidos de que no se puede desligar el concepto “construcción” del de “arquitectura” aunque a la inversa sí; existe mucha construcción sin arquitectura, que es a su vez (así lo creo) “la construcción del espacio habitable…” El convencimiento aludido arriba implica que los arquitectos debemos tener un dominio (mínimo, no sólo a saber sino a medir) del oficio de construir, y esto es (la) otra gran asignatura de la necesaria Ley de Proyecto Público que se promueve desde el citado blog.

¿Qué responsabilidad tiene el arquitecto como diseñador y/o proyectista en lo que se edifica?

Al igual que en la mayor parte del mundo, en México la obra pública no se construye por quien proyecta salvo en los casos en los que dicho proyectista, trabaje dentro de una dependencia de gobierno, secretarías de obras mayormente; los hay pero aún así no es lo más común –recordemos que en nuestro país se llama “Ley De Obras Públicas Y Servicios Relacionados Con Las Mismas”. El proyecto está considerado un servicio relacionado, es decir aparte, coordinado por separado cuando la autoridad decide que lo amerita para atender cierta necesidad.

Si los proyectos públicos que demandan arquitectura (¿no deberían ser todos en diversos grados?) no pueden ni deben (podría cuestionarse porqué…) ser “ejecutados” por el proyectista, su servicio profesional se circunscribe a la construcción (del espacio habitable) en el papel, que dicho de otra manera acaso más correcta es la redacción del proyecto ejecutivo, o sea, de los documentos que servirán para ejecutar la obra, construirla. Así, las obras bien construidas son las que estuvieron bien proyectadas, bien redactadas, y, cunado hubo un “buen constructor”, bien terminadas. Suena y se dice fácil pero paradójicamente se ha vuelto sumamente complejo por la infinidad de factores y de terceros que intervienen hoy por hoy en el proceso constructivo.

¿Una Ley de Proyecto Público podrá prever todos aquellos factores de los procesos que intervienen en una obra, predecibles e impredecibles?

Aunque se antoja difícil, lo que no le resta urgencia a dicha iniciativa de ley, es posible. Un ejemplo, para los arquitectos proyectistas trabajar en proyectos públicos supone cierta capacidad económica para ser contratados. Es curioso pero necesitamos pagar para trabajar; entre otros gastos y requisitos, pagamos fianzas en un esquema ciertamente diseñado más para empresas constructoras que para talleres de arquitectura. De estas fianzas la que llama mi atención particularmente es la de “vicios ocultos”. Sin duda es un gran punto de partida y buena fuente del contenido a analizar sobre todo en lo que representa el proyecto arquitectónico público en su etapa ejecutiva.

Recuerdo hace no mucho –en cierto proyecto público- que omití sin darme cuenta la palabra “machimbrada” en una especificación de planos para un acabado de duela de madera en un auditorio. Acudí al Arq. Toño Gallardo que estaba en el Colegio de Arquitectos previendo que necesitaría su ayuda en el caso de que la duela “sin machimbre” (que yo aludía que no existía para defenderme) que se colocó en vez de la duela machimbrada, trabajara mal y nos perjudicara profesionalmente. Con esto explico lo del “vicio oculto” de un proyecto. Gracias a la asesoría de expertos carpinteros pudimos demostrar que esto no era una omisión, y con cierto re-diseño menor garantizamos que aquello quedara bien resuelto; quedó mejor de lo previsto afortunadamente. Esto alude de refilón a otro tema fundamental, que es el de la supervisión y la dirección arquitectónica del proyectista durante la obra, y que considero ineludible para cuidar que los proyectos lleguen a buen puerto. Aquí viene bien la metáfora de la “receta de la paella”: puede estar completísima en sus porciones, en sus especificaciones y en sus definiciones, hasta la marca de los ingredientes si se quiere, pero, si el cocinero no sabe cocinar –sucede- jamás quedará bien, y de paso echará la culpa a la receta que venía con vicios ocultos… ahora bien, si el cocinero es un experto al que se deja solo, posiblemente prepare un magnífico “rissoto”… en ambos casos el proyecto puede ser una válvula de escape. Pasa, y ¿quién responde?

JVdM

Con Perspectiva 23abr2014 / "Algo sobre Campeche y Tabasco"

Aquí una reflexión hilada brevemente sobre lo visitado a nivel turista la pasada Semana Santa.

La ciudad de (San Francisco de) Campeche es un destino en vías de hacerse imprescindible. Buena parte de su muralla perimetral y sus baluartes están en restauración o reconstrucción. Eso es lo primero que llama la atención; la antigua fortificación y después la arquitectura en colores pastel y ocre que se descube en su interior. Con no más de 45 manzanas, ese atributo de ciudad amurallada y su buen estado de conservación le valió a Campeche ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1999. Pero aún siendo una excepcional ciudad amurallada –creo que la única en México- no escapa al fenómeno degradatorio de la periferia, siempre contrastante y presente en la gran mayoría de las ciudades latinoamericanas. Aquí algunos barrios exteriores como el de Guadalupe o San Román con su Iglesia del Cristo Negro compensan la gloria extramuros por su valor patrimonial y por sus iglesias; la modernidad, sin embargo deja un destilado de pocos edificios de valor en comparación con la superficie desplantada.

El conjunto del Palacio de Gobierno construido hace poco más de 50 años, y el Congreso de Campeche (una especie de platillo volador cuadrado…no malo) por ejemplo, es un hallazgo interesante particularmente por la celosía que forma una doble fachada que se convierte en una gran lámpara de noche; dos casas en “El Malecón” (como un par de joyas aisladas) reiteran que la arquitectura del S.XX, particularmente de los años 50´s y 60´s nos dejó un valiosísimo patrimonio que mayormente se olvida o se desconoce. La modernidad en tanto periferia, paradójicamente, acusa más pobreza económico-cultural que la riqueza de unos pocos edificios…creo que allí toma otra connotación no menos acertada la frase de Octavio Paz: condenados a ser modernos…también.

Campeche representa la tercera parte de la península de Yucatán y por lo mismo contiene abundante riqueza e interés histórico, arqueológico, natural y cultural. El tiempo dio para visitar el sitio arqueológico de Edzná –de potentísima y extraordinaria arquitectura”-, la Hacienda Uayamón –o la versión Campeche del magnífico conjunto de celestiales hoteles-haciendas henequeneras de Yucatán…- el Cenote Azul Miguel Colorado –un ecoturismo bien consolidado pero con graves problemas de accesibilidad sobre todo en los baños-, y Champotón, que es sencillamente un obligado destino culinario en el ramo de los mariscos.

El tramo Campeche – Tabasco, es espectacular por lo escénico de la carretera que cruza longitudinalmente la Isla del Carmen, situada entre el Golfo de México y la Laguna de Términos. En los asentamientos más vulnerables allí, no dejan de llamar la atención todo el tiempo la monotonía de sus techos de lámina con antenas azules de Ve TV por SKY…todos. Al cruzar Ciudad del Carmen, muy consolidada en la punta occidental de la isla, se recorre un tramo largo bordeando una zona de  lagos que, al cruzar al estado de Tabasco se denomina como la Reserva de la Biósfera Pantanos de Centla. Para un urbanita como el que escribe enfrentarse a una inmensidad así, como si fuera un limbo verde y húmedo resulta indescriptible.

Villahermosa es una sorpresa altamente positiva. Fui con el interés particular de conocer la obra de Teodoro González de León. El Parque Tomás Garrido Canabal, con Francisco Serrano, Aurelio Nuño y Eliseo Arredondo es un ejemplo del “deber ser” del espacio público. Después de poco más de 30 años de su inauguración se conserva impecable. El famoso concreto martelinado de González de León, y su esencial paleta de materiales resultan inmejorables, sobre todo para el inclemente clima de la ciudad. Fundido con el magnífico Museo (a la intemperie) La Venta, la gente cuida del parque manteniéndolo vivo y prácticamente manicurado. Extraordinario. La Biblioteca Pública José María Pino Suarez del Estado de Tabasco –con Francisco Serrano- responde por igual en tanto a su materialidad exterior, que no por el interior que luce algo cansado después de 25 años de su apertura…Buen momento para mantenerla.

Si bien Villahermosa experimenta cierto crecimiento vertiginoso, la carencia de un centro “tan” histórico, diluye el contraste centro-periferia de la reflexión inicial. Aquí más bien resulta notable ver el potencial que hay en la reinvención del espacio público derivado de su caluroso clima y su fortaleza económica derivada del petróleo. La nueva Plaza Bicentenario –de los arquitectos Jorge y Mario Cámara Domínguez-, a espaldas del Palacio de Gobierno dan fe de este primer y afortunado acercamiento por esas calurosas tierras. Veremos como responde la ciudadanía.

Fuera de ruta pero no de tiempo dejo pendiente Palenque y las cascadas de Agua Azul en Chiapas. Felices Pascuas estimados lectores.

JVdM

Con Perspectiva 09abr2014 / "Entre escuelas de arquitectura"

Alumnos de la Escuela de Arquitectura de la UAdeC (Universidad Autónoma de Coahuila) Unidad Torreón organizaron su (7ª) semana “ARQ/ART/URB” en dicha ciudad, a la que me invitaron a participar el pasado jueves.

Tenía mucho tiempo de no estar en Torreón por lo que noté, de inicio, que ya está conurbada con Gómez Palacio y Ciudad Lerdo; una ciudad sumamente horizontal. Los alumnos Francisco Arratia Espinoza y Sergio Gómez Torres me dieron solícitamente un breve recorrido antes de mi conferencia ganando mi simpatía cuando pasaron por mí al hotel: “lo vamos a llevar a una casa de Barragán y a otra de Attolini”. Excelente pues, vamos!.

No sabía que Luis Barragán tuviera obra en Torreón pero de cualquier manera la casa a la que me llevaron allí (en Gómez Palacio propiamente) bien podría ser una salvo por el pórtico del acceso principal que me pareció un poco “grandilocuente”. Allí salió el tema de la Fábrica de Renault de Ricardo Legorreta, y bien enterados –o entrenados más bien- me hicieron saber que estaba lejos y algo deteriorada. Será en otra ocasión. Un par de cuadras más adelante apareció la casa de Attolini. No sabía tampoco de esa obra, pero me hizo sentido cuando me hicieron saber que allí vive un familiar del arquitecto. La casa es -acaso- un “Early Attolini” que no viene documentada en su libro pero que sí me recordó a una del Pedregal recientemente transformada (mmmm…tristemente, otra vez de las pocas que quedaban intactas…). Unos muros muy largos de tabique color rojo vino y unas losas de concreto pintadas de blanco me hicieron dudar, quizás no la construyó Attolini directamente pero el proyecto pudiera ser suyo sin duda, mi conclusión. El Arq. Alberto Moreno, un experto tanto en Barragán como en Attolini, no desmintió las obras que en el caso de Barragán “pudo haber sido de lo último”, y en el caso de Attolini de lo primero. A saber.

El evento tuvo verificativo en el Museo Arocena (que inauguraba el miso día una espléndida exposición del pintor Santos Balmorí con la curaduría Gerardo Traeger), en el centro  de Torreón y mi participación tuvo lugar después de la de los destacados colegas Jorge Luis Hernández Silva (Hernández Silva Arquitectos) de Guadalajara -Jalisco, y Xavier Abreu (AS Arquitectura) de Mérida – Yucatán, antes de la comida y de una magnífica visita / exposición, otra, al Taller de Arquitectura de Aldo Villareal (TAAV) quien presentó en su espectacular oficina una interesante y bien documentada disertación urbana sobre Torreón. Aquí sería preciso insistir en el valor patrimonial de la arquitectura de mediados del siglo pasado que, al igual que en otras ciudades de escala similar constituye grandes posibilidades de reciclaje y regeneración urbana. Excelente; en estas líneas mi agradecimiento por la invitación con felicitaciones por su semana de arquitectura.

El pasado lunes 7 dio inicio el VIII Simposio de Arquitectura Progresiva -bajo el título “Tectónica Radical”- presentado por NODE a través del Arq. José Luis Álvarez Tinajero. En esta ocasión la sede fue la Facultad Mexicana de Arquitectura, Diseño y Comunicación de la Universidad La Salle que celebra su 50 aniversario. El evento contó con la participación de las escuelas y facultades de arquitectura de la UNAM, la Universidad Anáhuac México Sur, la Universidad Iberoamericana, y el Tecnológico de Monterrey. En esta edición el programa estuvo compuesto por las ponencias de “UN Studio”, “Rudy Ricciotti”, “Preston Scott Cohen”, “Alvin Huang”, “Plasma Studio”, “Srdjan Jovanovic de NAO” y la mexicana “Frida Escobedo”. Este simposio anual ya consolidado después de 8 años se caracteriza esencialmente por la presentación de arquitecturas de punta en tanto investigación, procesos de fabricación, parametricismo y vanguardia, que promueven el intercambio de ideas en relación a lo que acontece en el mundo de la arquitectura desde la innovación en diversas latitudes del planeta.

Y como un paréntesis que pausa nuestra participación sostenida con escuelas de arquitectura y universidades, el pasado lunes tuvimos y atendimos el “Foro de Diálogo por Venezuela” en la Universidad Anáhuac México Sur.  Con las vehementes intervenciones de los destacados participantes de ambos países, y al son de “¿Cómo matas un sueño? No nos van a derrotar!” en estas líneas refrendo nuestro compromiso con los Derechos Humanos y con la Democracia que se legitima en su respeto. Por supuesto.

JVdM

Con Perspectiva 02abr2014 / "Arquitectura en México 1900 – 2010 / El libro."

El último evento del profuso programa del Primer Festival de Arquitectura y Ciudad  “Mextrópoli” fue la presentación del libro “Arquitectura en México 1900 – 2010” de Fernanda Canales, correspondiente a la magnífica exposición del mismo nombre que se presenta actualmente en el Palacio de Iturbide del Fomento Cultural Banamex desde principios de diciembre del año pasado.

Gracias a la generosidad de un entrañable amigo que me hizo sin-par regalo, tengo en mis manos desde anteriores días el icónico libro; icónico tanto por su poder de recreación visual e histórica, como por su gran valor documental que establece indeleble y cronológicamente los acontecimientos arquitectónicos que forjaron la modernidad habitable de México, su construcción.

Frente a sendos volúmenes, una vez tomada la decisión de imbuirme en ellos (observo requerir de no cualquier tiempo) lo primero que advierto es que resulta mejor abrir los dos tomos al mismo tiempo. De la misma manera azarosa en que la exposición atrae magnéticamente, el libro dividido en sus dos masas nos atrapa inevitablemente desde las fotografías. Sin el habitual orden de una novela o de un cuento, nada más abrirlos al azar nos sumerge en un asombroso viaje de fotografías estupendas: de Obras de arquitectura –muchas conocidas, algunas olvidadas, otras desconocidas-, de arquitectos, de sus despachos; de Arte en formato de pintura, murales, vitrales, esculturas, celosías, ensamblajes; de Diseño de objetos, de accesorios, de mobiliario maravilloso, de carteles y de publicidad hasta el diseño urbano o de la ciudad; de Pensamiento en forma de publicaciones, libros, monografías, revistas o de ensayos, y la teoría integradora de la reflexión y el análisis de las formas, su fondo; y, por último, de Arquitectura del Siglo XXI, narrando una “historia presente” que lejos de detenerse se acelera día con día planteando nuevas preguntas sobre lo que construiremos en el futuro.  

Antecedido por un protocolo editorial impecable con presentaciones de Manuel Medina Mora, Alfredo Harp Helú y Roberto Hernández Ramírez, prefacio de Cándida Fernández de Calderón y un proemio (“El Cuchillo de Obsidiana”) de Luis Fernández-Galiano, el titánico libro -“archivo de archivos”- como lo define la autora aludiendo a (cierta genealogía de) Michel Foucault, está “contado” a partir de una estructura integrada por líneas de tiempo y mapas bellamente representados que permiten visitarlo –recorrerlo de la mano- tanto cronológica como temáticamente por caminos que se cruzan tejiendo La Construcción de la Modernidad, de la que el libro toma su apellido y dedica su primer capítulo. La reflexión de Octavio Paz “condenados a ser modernos” se materializa sin cortapisas en el proyecto de la Ciudad Universitaria tomando un papel preponderante en esa “hipótesis”, acaso velada, sobre lo construido en México en el Siglo XX desde el “Diseño de Una Identidad”, la suya, moderna, y la nuestra, nacional, que titula el segundo capítulo del exhaustivo y riguroso trabajo de investigación.

 En diciembre del año pasado escribí sobre la exposición “Arquitectura en México 1900 – 2010” habiéndola visto apenas un par de veces; en aquella ocasión me detendría en “revisar cómo buena parte de lo exhibido en la última sección (siglo XXI) resume y exulta un regreso a la racionalidad como cierta re-incorporación al mundo global… “La memoria siempre ha de llegar a su desitno”, habré de profundizar en ello en posterior texto”.

La pausa intuida allí, el reparo y el regreso a la racionalidad entendida desde formas utilizdas con anterioridad, tendrá que ver con valores atemporales (además de la perdurabilidad de los edificios) y con la narrativa de la “historia presente” a la que aludía arriba. La parte final del siglo XX corresponde al inicio de una revolución tecnológica –que produjo cuestionadas arquitecturas espectaculares- que se acelera día a día de forma “hiper-conectada”. ¿en qué se diferencia el hombre del siglo XX al del XXI? Así, hiper-conectados, la posible llegada de la memoria a su destino se gestó quizas, desde La Construcción de la Modernidad.

Estas breves líneas con felicitaciones de nueva cuenta a quienes particiapron en la elaboración de la monumental obra impresa, al Fomento Cultural Banamex, y una enorme enohorabuena a la Dra. Fernada Canales por haberlo conseguido.

JVdM

Con Perspectiva 26mar2014 / "Notas y noticias primaverales"

Recibí a Julio Gaeta (de Gaeta / Springall Arquitectos) el pasado miércoles en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac México Sur. Impartió una espléndida conferencia tanto por el mensaje y su discurso apasionado, ameno, como por el rico contenido de obras, proyectos y los recientes concursos ganados: el del Memorial para las Víctimas de la Violencia hace casi dos años, el de la curaduría y el pabellón para la Bienal de Arquitectura de Venecia muy recientemente, y los segundos lugares en el de La Merced, y en el del Pabellón de México para la Expo Milán 2015, también recientes.

Su práctica siempre ha sido compartida académica y profesionalmente, por lo que al iniciar la presentación se refirió al gran arquitecto español Alberto Campo Baeza –algo muy presumible-, de quien fuera su alumno. La dualidad en este sentido “te ayuda a estudiar lo que tienes más cercano, y eso siempre es la ciudad”. Estirando su concepto tomado de la frase de Octavio Paz “condenados a ser modernos” para la curaduría y el pabellón de México en la Bienal de Arquitectura de Venecia, se anticipa advirtiendo ser o estar “condenados a concursar”, habiendo ganado recientemente 2, o 4, pero con una participación en más de 30 concursos de arquitectura. Si bien su trabajo es poderoso en cuanto a su representación gráfica –algo que se ha cuestionado en algunos medios de comunicación arquitectónica moderadamente sobre sus recientes logros- el poderío (si se me permite el término para calificar el alcance de su trabajo y la forma de representarlo) es común en todos los proyectos presentados en la ponencia que superó la expectativa sobradamente. Contagiados por la pasión transmitida, acaso mayormente con el proyecto para el Memorial por las Víctimas de la Violencia en el Paseo de la Reforma, agradezco muy resumidamente su valiosa participación.

El pasado jueves dio inicio Mextrópoli, Primer Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad presentado por Arquine con la inauguración de la exposición “(con) secuencias formales” y un monumental programa de conferencias y actividades que ya está contribuyendo a la generación de conocimiento y de conciencia en la ciudadanía toda.

A manera de paréntesis debido a una situación fortuita y providencial a la vez, conocí la ciudad de Tapachula hace pocos días. Gracias a la guía experta del Arq. Hans Kabsch Vela, vi una suma de edificios modernos –nuevamente- que hacen de este lugar un inigualable laboratorio “en potencia” de salvaguarda y reutilización. Agradezco a Hans la hospitalidad, el recorrido nocturno y la valiosa información deseándole mucho éxito en la inmensa labor de concientización y activismo que realiza en esa región fronteriza de increíble riqueza patrimonial del siglo XX.

El pasado viernes, se llevó a cabo la esperada conferencia magistral del arquitecto norteamericano Steven Holl en el Polyforum Siqueiros organizada por NODE / A Creative Nexus. De tradición académica (profesor numerario en la Universidad de Columbia) y con muchísima obra de incuestionable calidad de exportación, la ponencia abarcó particularmente la producción de Holl en China, dictando a través de sus proyectos (orientales) más recientes (siempre antecedidos por sus famosas acuarelas) un manifiesto de 5 puntos que promueve con rigor un profundo respeto por el lugar y un subrayado compromiso humanitario…una gran obra de radical expresividad que se reconoció con el Premio Kalmanani, otorgado por NODE y que esperamos ver reconocida con el Premio Pritzker, debido al probado “olfato” que José Luís Álvarez Tinajero, líder del colectivo NODE ha demostrado en sus otorgamientos proféticos tanto a Toyo Ito en el 2009 (Premio Pritzker 2013) como a Shigueru Ban en el 2012, quien fue anunciado el pasado lunes como el ganador del Pritzker 2014.

En relación a la noticia, lo primero que llama la atención es que el premio se haya concedido a un arquitecto japonés nuevamente. Es el 7o que lo obtiene, el 3o en los últimos cinco años, y eso es una reiteración de la supremacía de la arquitectura japonesa. En cuanto al otorgamiento a Shigeru Ban el premio (me) parece merecido sobre todo porque reconoce una postura social y humanitaria –Shigeru Ban se ha destacado particularmente por proyectar y gestionar una arquitectura para la emergencia- que introduce un cambio de paradigma a la recurrente disyuntiva "impresión o emoción", anteponiendo el término "solución" como lo verdaderamente importante del quehacer del arquitecto. Trabajar de manera altruista (según lo afirma en algunas entrevistas) para los grupos más vulnerables que habitan el planeta no es poca cosa, y representa en sí el desarrollo de un conocimiento que Ban ha generado desde la investigación con materiales como el cartón o el papel, lo que se traduce en una decisión acertada del jurado en cuanto a la visión del premio que parece alejarse definitivamente de la arquitectura espectacular. Si bien el Centro Pompidou en Metz o la Christchurch Cardboard Cathedral en Nueva Zelanda son edificios cuestionablemente atractivos (tiene mucha obra, casas y pabellones), la visión humanitaria de su obra y pensamiento, a saber, le merecieron el premio.

JVdM

Con Perspectiva 19mar2014 / "Arquitectura, literatura y ciudad"

Amén de la inconmensurable obra que lo demuestra todo el tiempo, la arquitectura está íntimamente ligada a la literatura. La literatura lo está también a la arquitectura, aunque quizás de una manera menos indispensable –hay obras literarias que prescinden de escenarios habitables, a saber- por decirlo así. Ahora bien, abordar la relación de ambas artes (en términos de la división clásica de los griegos por ahora…), desde un intento metodológico de analogías es enfrentarse por igual a un ingente campo de posibilidades, quizás articulado mayormente por la imaginación y la memoria, sin importar el orden. Desde el primer momento del acto creativo -página en blanco o “plano”, en su caso- ambas diciplinas precisan de cierta creatividad “analítica”, aunque en arquitectura el “plano en blanco” sea una metáfora: tiene contexto, coordenadas, orientación, topografía, quizás árboles, infraestructura, además de normas, presupuesto y, digamos, “personajes” (cliente o usuario), para volver a la analogía literaria esperando que no se alargue demasiado, justamente allí, en su carácter utilitario y de servicio que la arquitectura asume casi sin comparación con ninguna otra de las artes. Desde una perspectiva de géneros literarios, en cuanto a términos y a conceptos análogos, una sucesión de patios o una trama de mosaicos pueden ser un cuento para el curioso que encuentra formas y sentido; o las proporciones de una obra arquitectónica pueden resultar “poeticas”. Digamos que cuento y poesía serían géneros literarios que transportados a la arquitectura se convierten en adjetivos “altamente” calificativos. En otro ejercicio, ahora en términos de un diagrama de “conjuntos de Venn”, obtenemos de la intersección entre literatura y arquitectura infinidad de signos en común, acaso acotados por su fondo: ambas tienen algo que decir, y su forma: la manera como lo dicen…léase que el verbo se hace…arquitectura!.

Letras o tabiques, libros o edificios, literatura y arquitectura son seres inanimados que cobran vida (Letras Libres o Arquitectura Viva) intermitentemente desde la voluntad con diversos verbos: la ventana “ventila”, se “abre” hacia la vista, el vestíbulo “distribuye”, el patio “organiza”, la plaza “articula”, “democratiza”, el jardín “envuelve” “protege”…y así, todo al igual que en literatura existirá según lo dispongamos. La arquitectura es fuerza de voluntad narrativa en potencia, es decir, nos puede (quizás deba) narrar algo, acaso una forma de vida; una imparable analogía que se puede extender hasta el aforismo: no todo lo que se escribe es literatura ni todo lo que se construye es arquitectura. Más allá de una arquitectura escrita –digamos, con gran discurso y cargada de la mayor aspiración humana- o de una literatura construida monumentalmente, escribir sobre arquitectura en relación a la literatura es (por lo menos en este caso), un ejercicio introspectivo que prometería incierta suma de omisiones que aparecerán con las primeras ideas sobre libros, escritores, escritores que escriben de arquitectura, de ciudades, sobre arquitectos que escribimos de arquitectura, textos, revistas especializadas, o blogs.

Sirva este incipiente intento para localizar el papel que juega la literatura de formato variable hoy por hoy en nuestra práctica profesional, y su repercusión en la ciudad y en la vida cotidiana. Estar en el mundo (habitarlo) supone estar en la letras, impresas o no. Esto presupone además que la sociedad en su conjunto estará más cerca de la arquitectura y que los arquitectos deberemos salir cuanto antes del estéril capelo que representa la “arquitectura para arquitectos”. Con anterioridad en este espacio reseñé muy sucintamente la formidable colección de textos “Ideario de los Arquitectos Mexicanos” de Ramón Vargas Salguero y J.Víctor  Arias Montes; La semana entrante se presentará en el Palacio de Iturbide el monumental libro en dos tomos “Arquitectura en México 1900-2010” de Fernanda Canales editado por ella con Fomento Cultural Banamex, que acompaña la espléndida exposición actualmente montada en el mismo recinto y, finalmente, el próximo día 22 iniciará “Mextrópoli –Primer Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad-“ evento promovido por la revista Arquine (junto al Gobierno de la Ciudad de México), una publicación trimestral que ya empieza a cosechar lo que sembró desde las letras y la arquitectura con incuestionable calidad desde su primer número en otoño de 1997.

JVdM

Con Perspectiva 12mar2014 / "Las relaciones públicas en arquitectura"

Además de un gran padre y hombre de familia, mi papá fue un gran “PR” (Public Relations), y por lo mismo un gran cultivador de amistades. Era notable y notoriamente querido por sus amigos y conocidos. También fue un prominente publicista -de vocación, más que de formación propiamente-. Lo asocio en algo con el Don Draper de la magnífica serie de televisión Mad Men…Bueno. Él siempre me insistió en la importancia de las relaciones públicas para mi desarrollo profesional y desde que me hice arquitecto…mucho más: “…ustedes los arquitectos…¡procuren a sus (posibles) clientes, hombre!”, me “apuraba” muchas veces; pero por algún motivo simerpe pensé que en arquitectura no podía ser del todo así. Ahora bien, los papás “sabemos” que nuestros consejos siempre serán los mejores para nuestros hijos. Toma tiempo escuchar.

Hace no tanto (tiempo) le pregunté al Arq. Antonio Attolini Lack (uno de mi más admirados maestros y amigo entrañable, pese a nuestra diferencia de edad) cual era su posición en el tema de las relaciones públicas, y me respondió con el siguiente consejo: “No socialice con sus clientes”. Una postura antagónica a la de mi padre, ¿sería?. Attolini me explicaba que si socializas con tus clientes te expones a tener que hacer concesiones que comprometerán tu trabajo de alguna manera, resumidamente. Él fue un arquitecto muy reconocido y prolífico que termiaba incuestionablemente sus obras con excelencia y envidiable calidad.

Conocí al arquitecto venezolano Tomás José Sanabria hace casi 8 años; he escrito acerca de aquel encuentro en este espacio. En esa memorable ocasión, le pregunté lo mismo y me respondió más o menos: “para que el cliente respete al arquitecto, el arquitecto debe respetar a su cliente. Eso requiere de cierta formación “psicológica” de los arquitectos. Los estudiantes deberían llevar un propedéutico en Psicolgía antes de empezar la carrera de Arquitectura…”. Muy cierto, mejor imposible, pensé.

La arquitectura es un arte que precisa (¿casi?) inevitablemente de un cliente y sirve a un usuario. Unas veces el cliente es el usuario, otras no; en obra pública, más bien no. En cierta conferencia de Santiago Calatrava en el Palcio de Bellas Artes, (aquella en la que denunció que la famosa cúpula del Reichstag en Berlín de Norman Foster se la había copiado a él…) alguien le preguntó si había proyectado alguna casa. Me pareció una buena pregunta…(no conozco una casa de Calatrava, le admiro pero tampoco soy el gran fan…) a lo que Calatrava respondió que lo que ocurría era que el 90 y tantos porciento del trabajo de su oficina se obtenía por concursos, y que casi no había concursos de casas…”¿cuántos no quisiéramos ser como él?”, confieso que pensé…y ¿pues cómo le habría hecho para escalar tan alto entonces? ¿un genio? La respuesta se resume en pocas palabras: trabajo intenso, capacidad, talento, etc. Hoy Calatrava atraviesa por litigios y penalizaciones ocasionadas por desperfectos en algunas de sus obras. Eso da cuenta de que en un mundo profesional obtenido por concursos hay, además de derechos (a cobrar bien o a no dar concesiones, por ejemplo), obligaciones, pero eso ya es otra historia que amerita reflexión aparte sobre la urgente cultura de los concursos públicos.

Volviendo a las relaciones públicas y su efecto sobre el actual campo profesional de la arquitectura, (bien metaforizado en algún lugar del ciberespacio como “un océano de aguas en las que se podría separar el azúcar y la sal”), el tema introdujo desde hace pocos años una nueva forma de relación enre las relaciones públicas y las redes sociales; un fenómeno del mayor interés que desde esta perspectiva se presenta como un espejismo de cultivo de otras relaciones públicas como clientes potenciales solo por el hecho de estar presente todo el tiempo allí. LinkedIn sería –en ese caso- el oasis, por decirlo así.

En resúmen prefiero pensar que mi papá y Attolini se encontaron en el más allá, como Sócrates y Fedro en el “Eupalinos o el arquitecto” de Paul Valéry, para demostrar desde su experiencia que sus posiciones no necesariamente se contraponen sino que se pueden complementar radicalmente. El trabajo se debe obtener por ser bueno, no por ser social, pero si una vez obtenido el trabajo no se es socialmente hábil –digámoslo así- para llevarlo a buen fín, pues no sirve de mucho ser bueno, aunque allí no se agote el debate sobre la “utiliad” de lo social en arquitectura. Da para mucho más...

JVdM

 uberblogged.com es un sitio dedicado a Comunicación, Periodismo, Social Media y Ciberculturas en el que encontré: “Social Media no es lo mismo que PR”   aquí el interesante link

http://uberblogged.com/socialmedia/social-media-no-es-lo-mismo-que-pr/

Con Perspectiva 05mar2014 / "Activismo, otra forma de hacer arquitectura"

Las redes sociales y los blogs más consolidados de arquitectura han sido la voz cantante de las “no decisiones” (léase asignaciones, que no indecisiones) de la ciudad y su gobierno en cuanto a la falta de trasparencia en los procesos de selección de sus arquitectos, los que diseñan espacio público, y eso está bien en cuanto a toma de conciencia, no es poca cosa:

Recientemente dos temas han atraído mayormente su presencia allí: el de los proyectos del Conaculta de Consuelo Sáizar del sexenio pasado, y el de los proyectos de la Delegación Miguel Hidalgo de Victor Romo, ahora en curso.

Llama la atención agudamente que ambos casos estén protagonizados por arquitectos probados y muy reconocidos por su obra –muchas veces gracias a las revistas o a los medios de difusión visual arquitectónica- que han dejado, en promedio, buenas piezas de arquitectura contribuyendo al mejoramiento arquitectónico y urbano de la ciudad en los citados casos…Entonces, si suman, pues no está tan mal el asunto, ¿o cómo?. Pero es que debería haber oportunidades, transparencia, democracia, debería, y deberíamos… y así hasta llegar a esta especie de novedoso terreno “fagocitable” de arquitectos activistas y arquitectos del poder, que sirve de cultivo a su vez, de nuevos poderes de la arquitectura buscando el devenir de la anhelada regulación del Proyecto Público; se trata pues de una nueva señal sobre la urgencia de dicha regulación o norma que, desde los dos casos citados arriba siguen abonando positivamente en el sentido de la construcción de una campo laboral más justo, a saber. Exploremos algunas perspectivas a manera de peguntas, disculpando la mayéutica: “Si las dependencias de gobierno, y las delegaciones tienen presupuesto para obras públicas, ¿por qué tan pocas contratan a buenos arquitectos? Es relativo. ¿Qué pasa con el resto de las dependencias…y de los buenos arquitectos? También es relativo ¿Hay algún caso ejemplar de transparencia sin concurso? Seguramente. Ante la falta de oportunidades o de concursos…¿cómo se abren paso (o debería decir nos abrimos (¡!) ya que también he trabajado en proyectos públicos por asignación directa) los arquitectos que consiguen esas magníficas oportunidades? ¿trabajo llama trabajo?...Y cuando la asignación directa se da a un arquitecto probo…¿debemos pensar que no está mal? ¿Habría una tenue línea que separa cuando sí y cuando no aceptar un encargo si es legalmente válido? ¿Podría el activismo mediático provocar ahora un “estadio culposo” del arquitecto renombrado? Difícilmente, me temo: resulta que los arquitectos no adquirimos tampoco mayor responsabilidad una vez que entregamos y nos reciben los proyectos públicos que nos contratan, a saber también. La mayor penalización será que no te vuelvan a invitar o que no te consideren en la siguiente ocasión...débil razonamiento, con todo.

Personalmente he insistido insuficientemente en que los proyectos públicos deben de concursarse…¿todos?, graudalmente por lo menos; están los “Estudios de Caso” previos a los concursos arquitecónicos o urbanos que deberían gestionarse a partir de colaboraciones entre gobierno y universidades, pero para eso “se necesitan dos”…(tánto como en las asignaciones directas!, por cierto). Coincido en la mayoría de los textos que he leído recientemente en este tema. La democracia queda distorcionada y en entredicho con la formas de ser y de hacer gobierno: importa más el voto que el votante, por decir lo menos. Pero en arquitectura la democracia se basa en otros valores, anonimato por ejemplo, algo impensable en política. Así, la toma de conciencia que este activismo mediático podría generar en el gobierno será también relativa, desde mi perspectiva: “estos cuates quieren chamba nada más” pensarán. Pero si la toma de conciencia se dá en toda la sociedad primero, en nuestro aún desarticulado gremio, y en los estudiantes de arquietctura, por ejemplo, entonces la perspectiva cambia y la cosa se verá desde una mejor posición.

En el blog “proyecto público - el poder de la arquitectura o la arquitectura del poder” gestionado por ahgalvez (Arq. Alejandro Hernández Gálvez) se publican textos sobre el statu quo de la arquitectura, además de reflexiones e iniciativas de arquitectos que impulsan la transparencia y la democracia de nuestra práctica profesional. Vale la pena acercarse, leerlo, y usarlo inclusive, para que no digan que es cosa de unos cuantos nada más.

JVdM

Con Perspectiva 26feb2014 / "Re-pensamiento del oficio, algo sobre Axel Arañó"

El pasado 12 de febrero recibí en nuestra Escuela de Arquitectura al Arq. Axel Arañó (Cd. de México 1964), una invitación ciertamente pendiente a un ciclo de conferencias que se ha consolidado como re-pensamiento sostenido de la práctica profesional y su enseñanaza en las escuelas de arquitectura.

La charla inició con la presentación de dos libros editados por él: primero “Arquitectura Parlamentaria en México – dos siglos de recintos para el diálogo”, en el que desarrolla un valioso análisis de 34 edificios, 32 estatales y dos federales de la arquitectura del poder y su marco legal en lo físco, tal y como se ha dado en nuestro País. Seguidamente presentó “Arquitectura Escolar SEP 90 Años”, en el que documenta escuelas particularmente representativas de las últimas 9 decadas desde la fundación de la SEP en 1921. “…las mejores son las que adquirieron identidad propia, no los modelos que se repetían en todas partes..” Es decir, la introducción de la conferencia da cuenta de la reflexión -de tipologías arquitectónicas en este caso-, el conocimeinto histórico y el análisis crítico que los futuros arquitectos deberán dominar desde su activad profesional: “…recuerden que en arquitectura siempre hay decisiones políticas, es política…”. Tras anunciar otros libros en camino (uno sobre las proporciones de la obra de Luis Barragán) inició la muestra con una selección de trabajos que dio fe del cuidadoso trabajo de Arañó: La Unidad Multidisciplinaria de Investigación Aplicada de la Facultad de Estudios Superiores, campus Acatlán, el Museo de sitio Tlilatl - Biblioteca León Felipe en la Delegación Coyoacán, y un Auditorio–Galería para la ENEP Iztacala en Tlalnepantla Edo. México, ejemplificaron una tipología de edificios educativos y culturales que denota incuestionable talento compositivo de particular economía en sus sistemas constructivos…”no somos muy dados al mantenimiento y eso debemos tenerlo en cuena todo el tiempo”. Posteriormente se presentó el proyecto de un edificio de departamenteos “dúplex” en Polanco (muy ingeniosamente resuelto), una casa en Tepoztlán Morelos y otra en Zapopan, Jalisco, ambas con sobrada justificación de sus esquemas y de su toma de decisiones: orientaciones, aprovechamiento de las vistas, apropiación del paisaje, materiales constructivos “…no se trata de tradición o de modernidad, no se preocupen demasiado por el estilo que les pida su cliente, mucho menos de aparecer en las revistas, es un asunto de sumar tradición “y” modernidad…”. Finalmente presentó el proyecto de una casa mínima, la Casa Cruz. Una obra cuidada hasta el último centímetro y detalle, en donde la propuesta se localiza en cómo hacer alcanzable el sueño de millones de personas: “tu casita”. Resuleta mediante un esquema de medios niveles con block de color ocre y concreto expuesto, la obra es lisa y llanamnete presentada como la posibilidad de un “campo de trabajo” abundante para el arquitecto del futuro. La informaildad que se regulariza convirtiéndose en terreno fértil para repensar la vivienda como célula madre de una arquitectura de servicio…ávida de habitablidad.

La Charla, francamente contagiosa de gusto y pasión por nuestro oficio de la arquitetura, concluye con una reflexión provocativa, aguda y de gran profundidad: “si pudiera volver a la aulas de la Universidad estudaría Ingeniería Civil y Filosofía.” Con el enriquecedor “off the record” despidiendo a nuestro invitado intercambiamos algunos puntos de vista: “En vez de enseñarnos malas instalaciones porqué no nos enseñan mejor como se enfriaba la Scala de Milán durante la presentación de una ópera, por ejemplo; o ¿cómo funcionaban los chorros de las fuentes del Palaico de Versalles si no había bombas de agua?...nos sería más útil!” Su reflexión final me hizo recordar la metáfora -¿o el tuit? de que si todas las asignaturas que se imaprten en la Universidad fueran tabiques, la argamasa que los une sería Filosofía y el edificio construido el conocimiento que nos acerca a la Verdad. Muchas gracias al Arq. Axel Arañó por su valiosa participación.

JVdM

Con Perspectiva 19feb2014 / "Sobre la representación gráfica en arquitectura (I)"

Recientemente Archdaily publicó unas imágenes, supongo que las primeras, del proyecto del Museo Internacional del Barroco que proyectó el ganador del Pritzker 2013 Toyo Ito en la capital Poblana, y que se podrá visitar en 2016, según la nota. La impresión que me produjeron dichas imágenes, léase “renders”, fue de que no le quedaron muy bien…como cuando un proyector en alguna conferencia quema la imagen en la pantalla o algo así, no se. Me pareció –no importa- un proyecto raro, desconcertante para lo que nos tiene acostumbrados … Seguramente habrá algún discursazo explicativo en su oportuniad, pero más que el extraño proyecto pues, sus imágenes me invitaron a una reflexión que podría extenderse a varios textos: la representaciòn gráfica, el dibujo, las imágenes y el rendering en arquitectura.

Tuve la inmensa fortuna de trabajar mientras estudiaba en la universidad con arquitectos que dibujaban verdaderamnete bien. En primer semestre con Javier Carral, que mientras hablaba por teléfono en su escritorio pintaba excelentes acuarelas de sus proyectos, de lugares facinantes o de personajes increíbles. Con el Arq. José Luis Ezquerra -durante el tercer semestre- que de un día al otro resolvía un barrio entero con perspectivas que tapizaban toda su oficina (me tocó dibujar en el proeycto para “la Villanueva del Cabo” en Baja California Sur); Ezquerra dominaba magistralmente todas las técnicas, lápiz en papel albanene “trapo”, croquis en “tracing paper” amarillo con plumín negro y plumones “design” y, recuerdo particularmente su técnica policromática de prismacolor sobre los “maduros” (copias color sepia que hacían las veces de originales reproducibles y que se usaban para dibujar las instalaciones, por ejemplo). Poco despúes, gracias al ejemplo de mis copañeros de “los semestres de arriba” Paul Zarkin y Miguel Castelazo (qepd), pasé fugazmente –en 1984- por el despacho López-Baz, Calleja, Rivas y Artigas, en donde quedé “hipnotizado” por la arquitectura que allí se hacía, y sobre todo por la representación gráfica de la oficina. Raúl Rivas hacía personalmente los dibujos y las perspectivas. Trabajaba en un papel albanene gruesísimo, con tinta china y con una técnica de “enmascarillado” con papel y diurex trasparente, plumones “design” difuminados con gaslina blanca, aerógrafo, prismacolor…Empezaba por el cielo, las nubes borrando con una navajita Gillette,  las sombras en tinta china negra por detrás del papel, los árboles y la vegetación con auténtico punitllismo, un Maestro también para las perspectivas interiores de día o de noche, para los croquis en cualquier técnica; dibujaba unas perspectivas a lápiz extraordinarias por igual…Además de esa formidable formación, casi desde el inicio de la carrera me acompañé del libro “La Ilustración Arquiteócnia” de Paul Stevenson Oles (perspectivista de I.M.Pei entre otros), que me servío de ejemplo adicional para entrenar el ojo y la mano, claro. También tuve “maestros particulares” desde la amistad como Antonio Attolini Lack o el venezolano José Tomás Sanabria, quienes, además de grandes arquitectos dibujaban con grandeza por igual.

Para cualquier arquitecto con práctica profesional resulta natural buscar la mejor (por definr “la mejor”) forma de representación gráfica de sus propuestas, sobre todo en la etapa de venta, presentación inicial, convencimiento al cliente, o concurso. Con la computadora se perdió la sabiduría comentada arriba, pero se ganó acaso otra que igualmente entra por la vista independientemente de qe sea mejor o peor. Erwin Panofsky en su memorable ensayo “El Estilo y el Medio en la Imagen Cinematrogáfica” habla de una suerte de nostalgia que se puede sentir por el cine mudo, no como argumento contra las películas sonoras, sino como la pérdida de virtudes de la actuación sin sonido. “…las primeras películas sonoras eran infinitamente inferiores a las entonces maduras películas mudas, y la mayoría de las películas en Technicolor fueron todavía inferiores a las entonces maduras películas en blanco y negro”…Sin embargo el rendering en arquitectura– hoy con un grado de sofisticación y perfeccionamiento tal que permite “igualar la realidad” fotográficamente- queda en desventaja con el cine, estirando el ejemplo, que sí permite “glorificar la realidad” de manera más benevolente, por decirlo de alguna manera.

JVdM

Con Perspectiva 12feb2014 / "De más conferencias y eventos."

La etapa final de un concurso de arquitectura -como participante- generalmente demanda aceleración y concentración adicional a la de cualquier día. A veces, dependiendo de la escala de la competencia, pierdes la noción del tiempo ajeno a la fecha límite de entrega. El pasado martes enviamos uno a tierras lejanas (insistiendo en los concursos internacionales), con la satisfacción de haber cumplido con el deber (de haber dado el mejor esfuerzo), mismo día en que iniciaron los festejos del 50 aniversario de la Universidad Anáhuac, mi alma máter, y con la sensación de que todo vuelve a su velocidad cotidiana. Circunstancial a fin de cuentas (felicito a mis colaboradores "deseándonos" éxito), inicio esta reincorporación al mundo con agradecimientos pendientes antes que nada.

El miércoles antepasado, tuvimos el gusto y el privilegio de recibir al Arq. Billy Springall (Cd. de México 1962), socio fundador de  Springall + Lira, firma que ya cuenta con un importante portafolio de obras y proyectos repartidos principalmente entre México y España. Una conferencia abundante y muy bien preparada a partir de la presentación de una selección de ideas, obras y proyectos en tres escalas diferentes. Primero un diseño interior para un hotel preexistente, transformándolo sin interrumpir su funcionamiento con estrategias muy novedosas de arquitectura de interiores...la librería Gandhi de Monterrey, en una escala intermedia que explora las bondades y los límites de la caja y la techumbre "exenta"; un atractivo conjunto habitacional en Querétaro con forma de una gran  celosía, y finalmente una plato fuerte de gran escala integrado por los proyectos de la envolvente para Liverpool en el Paseo Tollocan  -“una suave cesta”-, un poderosísimo concurso (en colaboración con Bernardo Gómez-Pimienta) para la Corte Internacional de Justicia en LaHaya, terminando con el imponente Call-Center del Banco Santander, que en colaboración con el solvente despacho español Estudio Lamela Arquitectos, trastoca positivamente el contexto de Querétaro desde el automóvil. Las formas circulares recurrentes en los proyectos de gran escala detalladamente presentados, se identifican en lo medioambiental y de consciencia energética en un excelente hilo conductor. Un lujo que apreciamos con gratitud.

Seguidamente, el pasado miércoles recibimos con gran agrado también al arq. Arturo Ortíz Struck (1969). El tema, acaso una estrategia eficazmente pedagógica para los estudiantes de arquitectura, es provocar una caída de veinte en cuanto al ámbito laboral y las posibilidades de nuestro quehacer en un amplio sector de la  sociedad que, en apariencia, no nos necesita. Abordando a la ciudad como un espejo de la sociedad, la primera parte de la charla es un bombardeo de imágenes introductorio en tres bloques tipológicamente contrastantes: casas "voladoras" en Bosques de las Lomas, cuartos de servicio, y hoteles de paso. Y desde la ostensible falta de correspondencia entre la sociedad y lo que supondría ser nuestra ciudad como su reflejo, Arturo nos presenta una clarísima perspectiva de la vivienda como generadora -en gran parte- del citado desajuste. "Lo que menos importa en el problema de la vivienda, es la vivienda". Minusvalía, negocio financiero, o el cáncer del las innumerables ciudades dormitorio convertidas en centros de violencia, de nueva cuenta subrayan la urgencia de un gremio aparentemente innecesario, pero que en realidad siempre es urgente. ¿y qué podemos hacer?, poner en evidencia el error histórico de una ciudad en la que no puedes ejercer tus derechos es un comienzo al fin y al cabo. Aterrizando en propuestas específicas de vivienda mínima en las zonas más vulnerables de la ciudad, además de un extenso y afortunado estudio de caso, la charla concluye con la presentación de un nutritivo ejercicio de represamiento que en su conjunto, ha merecido diversos premios, publicaciones y becas a Arturo Ortiz Struck y a su Taller Territorial de México. Aquí mi enhorabuena con gratitud.

JVdM