Sentir y pensar la Arquitectura

Arquitectura como “la construcción poética de lo habitable”

 

El primer concepto que distinguimos en Arquitectura es el de construcción. Generalmente suponemos e imaginamos nuestro trabajo como algo construido, y el espacio habitable como tal, no puede imaginarse sin una construcción o como algo construible. La poética, en este caso alude a nuestra expectativa de cualidad, de expresión, de lógica y de factura que puede traducirse en una aspiración de bien hacer, y que derivará en cierta emoción que provoca lo bien hecho en arquitectura. Sin embargo, la percepción verdadera, buena y bella de la arquitectura viene contenida en la palabra habitable. La arquitectura es en este sentido el valor agregado de la construcción: un designio -diseño- que se agregó antes de construir algo, y que lo hará habitable: práctico, bello, útil.

Así mismo entendemos a la arquitectura como un servicio profesional de alta responsabilidad. Sabemos que nuestras decisiones trascenderán al ámbito urbano y modificarán el paisaje: la arquitectura tiene una trascendencia social inmediata.  Como tal, nuestra práctica profesional consiste en un trabajo racional, se trata tanto de un oficio como de una forma de vida. Detrás de cualquier proyecto hacemos muchos dibujos y análisis de las variables que definen nuestras decisiones; como si se tratara de algo que se pule hasta que todo queda en su lugar. Aunque interese mucho más la emoción que la impresión (en nuestro caso por lo menos), no creemos en las fórmulas sino en el “caso por caso”.

JVdM

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